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junio 1, 2026Académico, exsocio, consejero, miembro y asesor legal de SONAMI por más de cinco décadas, el profesional fue uno de los arquitectos de nuestra institucionalidad minera moderna. La industria y sus pares lo despiden como un pilar irremplazable.
Había algo que distinguía a Juan Luis Ossa Bulnes en una sala de clases: no enseñaba el derecho minero como una colección de normas, sino como una historia viva. Esa convicción fue el hilo conductor de toda su carrera. María Paz Pulgar, socia de Guerrero Olivos, lo recuerda con nitidez: «Enseñaba derecho minero no como una materia puramente normativa, sino como una disciplina viva, compleja y profundamente conectada con el desarrollo de Chile. En sus clases uno entendía que detrás de cada norma había historia, institucionalidad, técnica y una mirada de país».
Se tituló de abogado en la Pontificia Universidad Católica en 1965, el mismo año en que presentó su memoria sobre los contratos preparatorios en el derecho minero, un trabajo que ya anunciaba la especialización que marcaría su vida. Ejerció la docencia en la Universidad de Chile, en la UC y en otras casas de estudio, formando a generaciones de abogados. Su Tratado de Derecho de Minería —cuya quinta edición data de 2012— sigue siendo texto de consulta obligada. Para Cristian Quinzio, de Quinzio Abogados, Ossa Bulnes es, junto al profesor Julio Ruiz Bourgeois, «el gran tratadista del derecho minero en Chile», y su obra «continúa vigente y actual». Quinzio, que también ejerce la docencia, reconoce que siempre les ha pedido a sus alumnos leer determinados capítulos del Tratado.
Pulgar va más lejos en la valoración académica: «No es simplemente un manual para estudiantes, sino una obra que profundiza en las instituciones mineras y permite entender la lógica del sistema. Es una obra que enseña a pensar jurídicamente la minería, no solo a conocer sus normas».
En 1983 integró la Comisión Redactora del Nuevo Reglamento del Código de Minería, trabajo que realizó junto a los profesores Samuel Lira, Carlos Ruiz y Carlos Hoffmann. Quinzio subraya que Ossa Bulnes es «uno de los redactores de la actual institucionalidad minera chilena, en particular la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras y el Código de Minería». Pulgar coincide: «Entendió, como pocos, que la minería requiere reglas claras, estables y técnicamente bien diseñadas. Su participación en la elaboración de la legislación minera que sigue vigente hasta hoy refleja precisamente esa visión».
Entre 1969 y 1971 fue subgerente de SONAMI, institución a la que volvería como consejero general en distintos períodos. Jorge Riesco, presidente del gremio, lo despidió con palabras que resumen bien su figura: «Estuvo permanentemente pendiente del devenir político y económico del país y de nuestra minería. Fue un activo colaborador, un consejero desinteresado, un amigo». Y agregó: «Tuvimos el honor de reconocerlo como Socio Honorario y entregarle un reconocimiento especial en la Cena de la Minería. Modestas retribuciones para quien fue uno de los personajes más relevantes en la construcción de nuestra institucionalidad minera, pilar del desarrollo del país».
Quienes lo conocieron destacan también una cualidad que se vuelve escasa: estaba siempre dispuesto a escuchar, incluso cuando sus interlocutores llegaban con más ímpetu que argumentos. Pulgar lo recuerda con una anécdota precisa: siendo joven, le planteó un día que algunas normas de la legislación minera debían reformarse. Ossa Bulnes la escuchó con paciencia y le advirtió que «uno sabe cómo empieza una modificación legislativa, pero nunca sabe cómo termina; que una vez abierta la puerta, es muy difícil controlar todos los cambios que se incorporan». Con los años, reconoce Pulgar, entendió cuánta razón tenía: «No era una resistencia al cambio, sino una invitación a la prudencia, al estudio y al respeto por las instituciones».
Quinzio, por su parte, lo recuerda «siempre a disposición para intercambiar opiniones acerca de temas complejos del derecho minero, con un gran archivo vivo de las más variadas materias». Era, dice, alguien con quien valía la pena conversar, porque escuchaba tanto como hablaba.
Para Pulgar, su legado tiene plena vigencia: «Chile llegó a ser una potencia minera mundial no solo por su riqueza geológica, sino también porque contó con un marco jurídico que permitió invertir, explorar y resolver conflictos dentro de reglas conocidas y estables. Don Juan Luis fue parte de quienes ayudaron a construir ese marco».
Ese archivo, ahora, se cierra. Pero las normas que ayudó a redactar, los abogados que formó y las instituciones que contribuyó a sostener siguen, todavía, en pie.




