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junio 1, 2026La iniciativa contempla una inversión de gran escala orientada a asegurar continuidad operacional, aumentar la producción de cobre y generar impactos relevantes en empleo y proveedores en la Región de Antofagasta.
Como país, se ha vuelto un imperativo sumar nuevos proyectos mineros para no perder terreno como proveedor mundial de cobre, especialmente frente a una producción estancada, yacimientos envejecidos y una caída sostenida de las leyes de mineral. Esto toma especial relevancia considerando que la demanda global de cobre no para de crecer, empujada por la electromovilidad, la generación renovable y la descarbonización de industrias completas.
El Abra lleva operando desde 1996 en pleno desierto de Atacama, a poco más de 75 kilómetros al norte de Calama. Con casi tres décadas en funcionamiento, ha sido una de las operaciones de lixiviación de cobre más grandes del país, con Freeport-McMoRan como socio mayoritario y Codelco como accionista minoritario, su vida útil, tal como está concebida hoy, se agota hacia 2029. Lo que viene después depende de una decisión de inversión que la compañía lleva años preparando y que a comienzos de año dio un paso concreto: el ingreso a tramitación ambiental de su proyecto de Continuidad Operacional.
La propuesta no es menor. Se trata de una iniciativa de gran escala que busca extender la operación por más de 40 años, incorporar nuevas tecnologías de procesamiento —incluido el uso de agua de mar desalinizada y relaves espesados—, y generar un peak de casi 9.000 empleos durante la etapa de construcción. De concretarse, según las propias estimaciones de la compañía, la inversión podría aportar cerca de un 6,4% adicional a la producción nacional de cobre, una cifra que en el contexto actual del sector no pasa desapercibida.
A dos meses de ingresar el proyecto al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), Mario Larenas, country manager de Freeport- McMoRan en Chile, explica el alcance estratégico de la apuesta, los estándares que busca instalar y los desafíos que aún quedan por resolver antes de dar el puntapié inicial en las obras.
El Abra y su rol en la nueva etapa de la minería del cobre

— ¿Qué representa hoy el proyecto El Abra dentro de la estrategia de largo plazo de Freeport-McMoRan en Chile?
El proyecto de Continuidad Operacional de Minera El Abra representa un pilar estratégico para la presencia de largo plazo de Freeport- McMoRan en Chile, en la medida en que permite extender la vida útil de la operación más allá de 2029, proyectándola por hasta más de 40 años. En este sentido, no solo asegura la continuidad de un activo relevante dentro del portafolio global de la compañía, sino que también refuerza nuestro compromiso con Chile, la Región de Antofagasta y las comunidades del entorno, mediante una inversión estructural de gran escala y con foco en sostenibilidad y desarrollo territorial.
— ¿Cómo proyectan el rol de El Abra frente al aumento de la demanda global de cobre en las próximas décadas?
Freeport está enfocado en desempeñar un rol relevante en el abastecimiento de cobre en un contexto de creciente demanda global asociada a la transición energética, la electromovilidad y la descarbonización, entre otras. Minera El Abra también tiene ese horizonte, y en ese contexto si se concreta el proyecto, permitiría incrementar la producción nacional en 6,4% según las estimaciones con las que contamos. Es por esas razones que se trata de un activo clave para contribuir a los desafíos globales vinculados al cambio climático.
— ¿Qué estándares busca instalar el proyecto en sostenibilidad y uso de recursos, especialmente en agua?
El proyecto incorpora desde su diseño estándares avanzados en materia de sostenibilidad, con énfasis en eficiencia hídrica y energética. Destaca la transición hacia el uso de agua de mar desalinizada para abastecer la operación, se consideran tecnologías como relaves espesados que mejoran la recirculación de agua y reducen riesgos de infiltración, y el uso de equipos de alta eficiencia energética, como molinos y sistemas de transporte que optimizan el consumo energético.
— ¿Qué impacto estiman en empleo y desarrollo de proveedores en la Región de Antofagasta?
El proyecto contempla impactos significativos en empleo y encadenamientos productivos en la región. Con la información disponible en estos momentos, se estiman aproximadamente 3.200 empleos directos durante la operación, además de un peak de más de 8.800 empleos durante la fase de construcción. En paralelo, se proyecta un aumento sustantivo en la demanda por bienes y servicios, con crecimiento de las compras nacionales y una participación relevante de proveedores regionales, lo que contribuye al fortalecimiento del ecosistema productivo local.
— ¿Cuáles son los principales desafíos para materializar el proyecto en los plazos previstos?
Los principales desafíos para materializar el proyecto en los plazos previstos se concentran en asegurar una ejecución eficiente y coordinada en múltiples frentes. Entre ellos, destacan la gestión rigurosa de los costos de inversión para resguardar la viabilidad económica, junto con la implementación oportuna y consistente de los compromisos ambientales y sociales asumidos.
En paralelo, la gestión y obtención de permisos, así como la coordinación de obras de gran escala, exigirán altos niveles de planificación y control en un entorno operativo complejo son factores relevantes.
