Sierra Gorda SCM marca el inicio de una nueva etapa de inversiones con su Cuarta Línea de Molienda

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Desde la empresa abordan el plan de inversiones por alrededor de US$ 1.000 millones que impulsarán durante los próximos cuatro años y los desafíos para proyectar la operación más allá de 2045.

Sierra Gorda SCM se prepara para uno de los principales hitos de su plan de crecimiento. El 1 de octubre se realizará la ceremonia simbólica de Primera Roca de la Cuarta Línea de Molienda, proyecto que considera una inversión de US$ 725 millones y cuyas obras están programadas para comenzar a inicios de 2027.

La iniciativa permitirá aumentar en cerca de 26% la capacidad de procesamiento de la operación, desde un promedio de 131 mil hasta 165 mil toneladas diarias. El proyecto forma parte de un programa de inversiones por alrededor de US$ 1.000 millones durante los próximos cuatro años, al que se suma una campaña de exploración por US$ 100 millones para el período 2028-2032.

La compañía recibió recientemente el Premio SONAMI 2026 en la categoría Gran Minería, reconocimiento que destacó su modelo competitivo para procesar minerales de baja ley, entregado durante la Cumbre de la Minería SONAMI 2026. En entrevista con Boletín Minero, Marcelo Bustos, CEO de Sierra Gorda SCM, aborda los factores que han sostenido ese desempeño, el impacto de la Cuarta Línea de Molienda y los planes para proyectar la operación más allá de 2045.

– Sierra Gorda SCM ha desarrollado una operación competitiva a partir de un yacimiento de baja ley. ¿Qué factores han sido determinantes para lograrlo?

Nuestra competitividad es el resultado de una forma de hacer minería que hemos construido durante más de una década, basada en eficiencia operacional, seguridad, sostenibilidad y una relación de largo plazo con nuestras comunidades.

En 2025 alcanzamos una producción de 165.312 toneladas de cobre y 4.222 toneladas de molibdeno, mientras que durante el primer semestre de este año llegamos a 76.798 toneladas de cobre y 1.533 toneladas de molibdeno. Al cierre de 2025, según Cochilco, estas cifras nos ubicaron en el puesto 11 entre los productores de cobre del país y en el tercer lugar en molibdeno.

Operar un yacimiento de baja ley exige disciplina, innovación, capacidad de adaptación y una búsqueda permanente de oportunidades de mejora. Nuestra estrategia se basa en la excelencia operacional, la seguridad y la eficiencia financiera. Durante el primer semestre de 2026, el EBITDA alcanzó US$ 829 millones, resultado que responde, entre otros factores, a un costo C1 cercano a US$ 0,85 por libra.

Esta forma de operar, junto con la eficiencia desde el diseño y un uso enfocado de la tecnología, nos ha permitido gestionar los costos y mantener nuestra competitividad frente a la disminución de las leyes de mineral.

– ¿Cuáles serán las principales inversiones y qué cambios esperan generar en la operación?

Estamos iniciando una etapa para extender la vida útil de nuestra operación más allá de 2045 y seguir desarrollando minería de baja ley, competitiva y rentable.

Durante los próximos cuatro años proyectamos inversiones por alrededor de US$ 1.000 millones, destinadas principalmente a proyectos que nos permitirán aumentar nuestra capacidad productiva y responder a la creciente demanda mundial por minerales.

El proyecto más inmediato es la Cuarta Línea de Molienda, que permitirá incrementar en aproximadamente 26% las toneladas procesadas por día y cuya construcción comenzará a principios de 2027. A ello se suma un programa de exploración por US$ 100 millones para el período 2028–2032.

Estas inversiones buscan aumentar nuestra eficiencia y productividad, generar empleo y seguir aportando al desarrollo de la Región de Antofagasta y del país.

– ¿Qué impacto tendrá la Cuarta Línea de Molienda en la producción y eficiencia de Sierra Gorda SCM?

La Cuarta Línea de Molienda es un proyecto estratégico para Sierra Gorda SCM, porque nos permitirá aumentar significativamente nuestra capacidad de procesamiento sin perder de vista el principal desafío de nuestra operación: mantener y profundizar nuestra competitividad, frente a menores leyes de mineral. Además, nos permitirá aprovechar de mejor manera nuestros recursos, generar mayor productividad por cada unidad de infraestructura y fortalecer nuestra capacidad de producción.

– ¿Qué esperan determinar con el programa de exploración y qué se requiere para extender la vida útil de la operación?

El programa de exploración es fundamental para proyectar nuestra operación. Buscamos identificar nuevas oportunidades y recursos, y contar con la información geológica necesaria para tomar decisiones de inversión.

La iniciativa considera 174 plataformas y sondajes con una profundidad promedio de 1.500 metros, sobre una superficie aproximada de 1.550 hectáreas. Para su desarrollo, proyectamos ingresar una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) durante este año.

Extender la operación más allá de 2045 requiere certeza, planificación, excelencia operacional, una gestión ambiental rigurosa y una relación permanente y transparente con las comunidades y los distintos actores del territorio.