
SONAMI y Gobierno abordan agenda para el desarrollo del sector minero
mayo 3, 2026
SONAMI y Gobierno abordan agenda para el desarrollo del sector minero
mayo 3, 2026A casi 2 meses del inicio del gobierno, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, aborda las primeras definiciones de su gestión, con foco en destrabar la inversión, simplificar la permisología y reposicionar a Chile como un destino competitivo para el desarrollo minero.
Con una cartera de proyectos que supera los US$100.000 millones —y estimaciones técnicas cercanas a los US$80.000 millones para el período 2024-2033, según la Comisión Chilena del Cobre—, Chile enfrenta una brecha relevante entre potencial y materialización. En ese contexto, el principal desafío sigue siendo estructural: la extensión y complejidad de los procesos de permisos. En entrevista con Boletín Minero, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, aborda las prioridades de sus primeras semanas de gestión, las señales a la industria y los principales ejes para reactivar la inversión minera en Chile.
-En sus primeros días ha enfatizado la importancia de impulsar la inversión. ¿Qué señales concretas busca transmitir hoy a la industria minera?
La señal ha sido clara: queremos que nuestro país consolide su lugar como potencia minera mundial, ya que la minería juega un rol fundamental en el crecimiento económico, la generación de empleos y la mejora de la calidad de vida de los chilenos. Tenemos que avanzar rápido en generar las condiciones para que Chile vuelva a ser un destino competitivo, y para ello necesitamos una institucionalidad robusta, reglas claras y un ecosistema de permisos y trámites que, protegiendo el medio ambiente y el cumplimiento de la ley, no retarden la materialización de proyectos tanto en la gran minería como la mediana y pequeña.
Nuestra tarea es restaurar el auténtico sentido de la política económica: pasar de un Estado visto como un obstáculo para la inversión, a un Estado facilitador, colaborador y que incentive la inversión privada. Que el Estado apoye y no destruya ese potencial y que ese desarrollo sea la base del progreso social de nuestros compatriotas.
-Usted asume en un momento clave para la minería chilena. ¿Cómo proyecta el rol del sector en la reactivación económica del país?
Frente a la compleja situación económica que hemos heredado (…) hemos definido a la minería como una de las industrias prioritarias para recuperar la inversión, el crecimiento y mejorar la calidad de vida de los chilenos.
Pocas industrias tienen la potencia y la capacidad para generar empleos, encadenamientos productivos y mejoras en decenas de comunas y localidades del país, como la minería. Es por ello que estamos trabajando con un objetivo definido: facilitar la inversión, para que en nuestro país se multipliquen las oportunidades. Sabemos que para que ello ocurra necesitamos brindar certezas, una institucionalidad robusta y contar con un ecosistema de permisos y reglas tributarias que vuelva a hacer atractivo apostar por Chile.
Observamos con entusiasmo el ingreso a tramitación ambiental de proyectos por más de US$17 mil millones durante las últimas semanas. Esta es una señal de que ya se está produciendo un cambio en las expectativas y la confianza de los inversionistas.
-¿Dónde ve hoy las principales brechas: inversión, regulación, productividad o licencia social?
Hemos reconocido una serie de nudos que dificultan que la minería chilena pueda responder plenamente a las buenas señales del mercado y a los altos precios del cobre. Los inversionistas enfrentan muchas regulaciones que retrasan el desarrollo de proyectos. Hoy un proyecto puede tardar hasta 34 meses en obtener autorizaciones y algunas iniciativas pueden demorar en tramitar permisos hasta 10 años. No podemos permitir que el gran impulso que puede dar la minería al crecimiento, empleo y progreso social sea detenido por un interminable ciclo de permisos y autorizaciones, muchas veces con duplicidades y tiempos excesivos de tramitación.
Estamos trabajando en modernizar nuestra gestión para que los permisos no sean una barrera de entrada. La Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales o Ley MAS que simplifica y ordena los trámites necesarios para desarrollar inversiones, ayuda a dar un primer paso en esa dirección.
Igualmente, estamos preparando propuestas legales que disminuyen la carga regulatoria en algunos ejes críticos no contemplados por la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales, pero que son fundamentales para dar estabilidad y procesos eficientes al sector. En esa línea, estamos evaluando mecanismos de invariabilidad tributaria para contar con una carga impositiva competitiva con el resto del mundo y también estamos estudiando un paquete integral de medidas que fomenten la exploración.
-Se ha hablado de un posible “súper ciclo del cobre”. ¿Qué condiciones buscan como gobierno para que Chile realmente lo capitalice?
Chile puede capitalizar esta ventana de oportunidad si somos capaces de mejorar las condiciones de base para atraer nuevos proyectos. Las inversiones mineras necesitan tiempo para madurar; por eso, ahora es el momento de anticiparse a los futuros ciclos económicos que demandarán nuestros recursos.
(…) Necesitamos una estructura de permisos que sea clara, simple y de tramitación rápida. No se trata de bajar estándares – los inversionistas saben que en Chile deben cumplir con la ley y las exigencias reglamentarias, especialmente medioambientales y laborales-, sino que de contar con una tramitación que sea previsible, sin duplicidades innecesarias ni discrecionalidades, y que entregue certezas.
-Existe una cartera de proyectos relevante, pero con baja materialización. ¿Dónde cree que están hoy las principales oportunidades para avanzar con mayor dinamismo?
Es clave agilizar la tramitación de proyectos de continuidad y expansión operacional que forman parte de una cartera que hoy superan los US$100.000 millones. Asimismo, fomentar la exploración minera será una prioridad de este ministerio para encontrar nuevos yacimientos con mejores leyes. Al respecto, es muy importante que podamos establecer un estatuto especial para incentivar y agilizar el desarrollo de proyectos o inversiones estratégicas para el país, como los elementos de tierras raras y otros minerales críticos, simplificando el otorgamiento de permisos para su explotación y comercialización con incentivos especiales y una regulación adecuada. Para ello, es fundamental trabajar con otros países, socios comerciales de Chile, con el fin de explorar opciones de trabajo conjunto que permitan aprovechar nuestras ventajas competitivas y ponerlas al servicio del desarrollo de la minería chilena. Otro aspecto que resulta interesante es avanzar en la valorización de relaves y minerales secundarios, con la finalidad de explotar estos recursos; en atención a que antes no tenían valor o que no existía la tecnología accesible para aprovecharlos económicamente.
-Al ser biministro, ¿Cómo se articula mejor la política minera con la estrategia económica del país?
La coordinación institucional entre las carteras de Minería y Economía entrega la posibilidad de que la institucionalidad minera esté más cerca de las decisiones económicas del gobierno, lo que nos permite avanzar de manera complementaria en generar las condiciones para facilitar y agilizar las inversiones. Esto se ve especialmente fortalecido con nuestra participación permanente en el comité económico del gobierno que tiene como objetivo dar fluidez y coherencia programática entre ministerios que comparten áreas de impacto y metas comunes en materia de crecimiento, inversión y empleo.
Reactivar, ordenar y proyectar: los ejes de la nueva agenda minera del Gobierno
Más allá de los desafíos inmediatos asociados a la inversión y la permisología, el foco del Gobierno comienza a proyectarse hacia el desarrollo futuro del sector. En ese marco, el biministro Mas es claro en que no sólo se requiere reactivar la inversión, sino también generar condiciones para un crecimiento más sostenido, con mayor certeza jurídica, desarrollo tecnológico y capacidad de adaptación a los desafíos estructurales de la minería.
-¿Qué espacio y rol tendrán la pequeña y mediana minería en esta agenda de crecimiento y desarrollo?
Para desatar el potencial de la pequeña, mediana y gran minería, nuestras prioridades como gobierno son claras: hacer frente a la ‘permisología’ que asfixia y sigue siendo un impuesto invisible que detiene sus proyectos; simplificar procesos y dar seguridad jurídica para permitir avanzar en un ecosistema tributario que incentive la exploración y la producción; mantener los más altos estándares de seguridad laboral, marcando pauta en la protección de la salud y la vida de quienes día a día entran a la mina; e impulsar una modernización profunda de ENAMI, entre otras cosas, profesionalizando su gobierno corporativo, haciendo una revisión exhaustiva de su modelo de gestión y operación de plantas para que esta empresa vuelva a cumplir el rol que por ley le corresponde: el fomento de la pequeña y mediana minería.
Tenemos la convicción de que es necesario avanzar en modificaciones legales que darán mayor certeza al sistema de propiedad minera, pero sobre todo a la pequeña y mediana minería. Antes, el sistema de patentes mineras era simple y otorgaba certeza jurídica a los concesionarios mineros. Este se complejizó innecesariamente mediante una reforma que incorporó un aumento progresivo de las patentes, restricciones por parentescos y aspectos societarios para la pequeña minería y un proceso de postulación a la rebaja de las patentes engorroso y con criterios poco claros. Como Ministerio, estamos trabajando en un proyecto de ley que, conservando algunos aspectos del actual sistema, lo simplificará nuevamente, buscando dar certezas a los concesionarios mineros. Ese es el foco: simplificación, facilitación y certeza.
-El desarrollo del litio sigue siendo un tema relevante. ¿Cómo visualiza su evolución en los próximos años dentro de la estrategia país? ¿Qué rol deben tener el Estado y los privados en el desarrollo del litio?
Nuestro objetivo como Ministerio es reforzar la certeza jurídica para que haya más y mejor inversión, tanto en el litio como en cualquier otro proyecto minero. El gobierno del Presidente Kast en este asunto tiene una visión clara: Chile tiene que prepararse para aprovechar el siguiente ciclo del litio, porque el anterior no se aprovechó. Por eso hemos estado analizando diferentes alternativas, teniendo siempre como objetivo desarrollar la industria del litio y atraer inversión privada para explorar y explotar este recurso clave para la transición energética, en beneficio de todos los chilenos.
-El recurso hídrico es esencial para la minería. ¿Las plantas desaladoras son una verdadera solución y de ser así promoverá su inversión en la industria?
Es indispensable brindar fluidez a las iniciativas que apuntan a mejorar la eficiencia en el uso del agua. Los proyectos de desalación y conducción de agua tienen que ser tratados como infraestructura estratégica, y por lo tanto, es clave generar condiciones para mejorar la coordinación entre concesiones marítimas, permisos sectoriales, evaluación ambiental y servidumbres. La propia discusión pública ha puesto de manifiesto que estas iniciativas enfrentan demoras significativas para las obras asociadas que buscan hacer más resiliente a la industria sustituyendo agua continental por agua de mar.
-Si miramos hacia adelante, ¿Cómo le gustaría que se viera la minería o que espera proyectar al término de su gestión?
Vamos a trabajar junto al sector privado para que la minería chilena se consolide como una potencia mundial: una industria con mayor capacidad de producción y exploración, más intensiva en tecnología, baja en emisiones, eficiente en el uso de energía, y con una gran capacidad de encadenamiento con proveedores, formación técnica especializada y mayor captura de valor agregado. Ello junto con abordar desafíos como la disminución relativa de la capacidad de fundición y refinación, el agotamiento de yacimientos superficiales y la transición hacia una minería cada vez más subterránea, entre otros. Esto requiere no solo adaptación regulatoria, sino que también capacidad tecnológica, innovación y gobernanza moderna.
