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marzo 18, 2026En un encuentro encabezado por su mesa directiva, el gremio dio a conocer a comienzos de año el Balance 2025 y las Proyecciones para 2026 de la industria minera, destacando el buen escenario internacional para los minerales, pero alertando sobre desafíos internos que podrían afectar la inversión y la capacidad de crecimiento del sector.
Un ciclo internacional favorable para los minerales está generando buenas cifras para la minería chilena. Pero detrás de esos resultados también aparecen señales que el sector considera preocupantes para su crecimiento futuro.
Ese fue el diagnóstico planteado por la Sociedad Nacional de Minería, SONAMI, durante la presentación de su Balance 2025 y proyecciones para 2026, instancia encabezada por su presidente Jorge Riesco y los vicepresidentes Luis Manuel Rodríguez y Joel Carrizo.
“Este es un año que nos recibe con lo que hemos denominado ‘la paradoja minera’: tenemos cifras azules en lo financiero y comercial, pero desafíos estructurales importantes en la operación y la inversión”, precisó Riesco.
El balance presentado por el gremio reafirma el peso del sector en la economía nacional. Durante 2025, el cobre promedió cerca de US$4,5 la libra, cerrando el año por sobre los US$5,6, en un contexto internacional marcado por la creciente demanda de minerales vinculados a la transición energética y al desarrollo tecnológico. A ello se suma el dinamismo observado en otros metales. Subproductos como oro, plata y molibdeno registraron aumentos relevantes tanto en producción como en valor, reflejando el potencial de una matriz minera diversificada.
En este contexto, la minería representó cerca del 11,6% del PIB nacional al tercer trimestre de 2025, mientras que las exportaciones mineras superaron los US$63.253 millones, equivalentes aproximadamente al 59% de los envíos totales del país.
El impacto del sector también se refleja en el empleo. Durante el último año, la minería alcanzó un récord cercano a 304 mil trabajadores directos, acompañado de un aumento sostenido de la participación femenina dentro de la industria.
En términos productivos, la minería del cobre se mantuvo relativamente estable en torno a 5,4 millones de toneladas, mientras que la matriz polimetálica mostró un dinamismo relevante gracias al aumento en la producción de otros minerales.
¿Cómo se proyecta el año?
El informe de SONAMI también advierte que, pese al buen escenario de precios, existen señales de desaceleración en materia de inversión. En 2026, se proyecta un flujo cercano a US$6.700 millones, cifra que representa una disminución aproximada del 20% respecto del año anterior.
No obstante, la cartera de proyectos mineros para el período 2025-2029 alcanza casi US$26.800 millones, reflejando expectativas positivas para el desarrollo futuro del sector, aunque gran parte de las inversiones previstas para 2026 corresponden principalmente a proyectos de reposición más que a expansiones de capacidad productiva.
Con estas cifras como base, las proyecciones para 2026 mantienen una perspectiva positiva. Desde SONAMI estiman que el sector podría mantener su crecimiento del 2025 y generar más de 300 mil empleos directos, consolidando su relevancia para la actividad económica y el desarrollo de las regiones mineras.
Desafíos para retomar el crecimiento
Más allá de las cifras positivas, el gremio advirtió que el principal desafío para el sector será recuperar una senda de crecimiento productivo sostenido en un contexto internacional particularmente favorable para los minerales.
Jorge Riesco precisó sobre los efectos de una agenda regulatoria intensa, múltiples procesos legislativos y una creciente complejidad en la tramitación de permisos, factores que han generado incertidumbre y retrasos en decisiones de inversión.
“Estamos en un nuevo ciclo político, y con ello se abre una oportunidad histórica para corregir rumbos y priorizar el crecimiento”, puntualizó el presidente del gremio.
En ese contexto, se planteó una agenda orientada a fortalecer la competitividad del sector. Entre las medidas propuestas destacan ajustes al Código de Minería, una revisión técnica de la implementación de la Ley de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y modificaciones al reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), con el objetivo de agilizar la tramitación de proyectos sin rebajar los estándares medioambientales.
Asimismo, desde la organización valoraron las señales orientadas a fortalecer la inversión y avanzar hacia un Estado más eficiente en el contexto de un nuevo gobierno, donde el plano internacional abre una oportunidad relevante para el país, considerando el rol estratégico que tendrán los minerales en la transición energética y el desarrollo tecnológico global.
En ese escenario, el desafío será transformar el actual ciclo favorable de precios en un nuevo período de inversión, crecimiento productivo y desarrollo regional, consolidando el liderazgo de Chile en la minería mundial.





