
La demanda de minerales críticos que redefine el rol de Chile y la región
julio 30, 2026
Patricio Pinto: “Lobo-Marte, por sí solo, aumentaría en casi un 50% la producción de oro del país”
julio 30, 2026La disminución de las leyes de mineral, la necesidad de mejorar la productividad y seguridad de las faenas, y el desafío de generar mayor valor a partir de los recursos extraídos, están impulsando la incorporación de soluciones tecnológicas adaptadas a la realidad de la pequeña minería.
Explorar yacimientos ocultos, mecanizar procesos que aún se realizan de forma manual, incorporar nuevas alternativas para el manejo de relaves y aprovechar mejor los minerales mediante tecnologías de procesamiento son algunos de los desafíos que hoy enfrenta la pequeña minería. La incorporación de innovación en estas etapas será determinante para fortalecer la competitividad del sector y proyectar su desarrollo y operatividad en el mediano y largo plazo.
Esto será parte de los temas que abordará el panel «Pequeña minería: Presente y Futuro de un sector Estratégico: Tecnologías para activar su potencial», que reunirá en la Cumbre de la Minería SONAMI a representantes del sector para analizar cómo la incorporación de nuevas soluciones puede contribuir al desarrollo del sector.
Para el presidente de SONAMI, Jorge Riesco, avanzar en esa dirección es fundamental para proyectar el aporte que realiza la pequeña minería al país. “Este sector cumple un rol fundamental en el desarrollo económico y social de numerosas localidades del país. Genera empleo, impulsa las economías regionales y sostiene comunidades que han crecido en torno a la actividad minera. Para proyectar ese aporte hacia el futuro, es indispensable crear las condiciones que le permitan seguir desarrollándose e incorporar soluciones tecnológicas que fortalezcan su competitividad», dice el ejecutivo.
Uno de los primeros desafíos aparece incluso antes de iniciar la explotación. Según explica el gerente de Fomento y Minería (i) de ENAMI y participante de este panel de la jornada a efectuarse el 27 de agosto, Yerko González. «En exploración, hoy es difícil poder encontrar vetas aflorando, donde el cobre se observe a simple vista. Entonces debemos orientarnos a los yacimientos ocultos que puedan convertirse en potenciales abastecedores y sustentar negocios mineros en el mediano y largo plazo».
A ello se suma la necesidad de modernizar las operaciones. González advierte que cerca del 95% de la perforación de baja escala aún se realiza de forma manual, por lo que avanzar hacia una mayor mecanización permitiría mejorar las condiciones de trabajo y hacer más atractiva la actividad para las nuevas generaciones, por lo que «se requiere un salto tecnológico para contar con una perforación más mecanizada y que sea más atractiva para sumar a jóvenes a esta actividad». Asimismo, plantea desafíos en materia de disposición de relaves e incorporación de tecnologías que permitan un almacenamiento más compacto y con menor consumo de agua, así como el reemplazo progresivo del uso de mercurio en la minería del oro por alternativas más sostenibles.
Pero la innovación no termina en la extracción. Una parte importante de las oportunidades está en el procesamiento de los minerales y en la posibilidad de capturar un mayor valor de los recursos ya extraídos. Para el gerente de Tecnología de Ceibo, Alejandro Cartagena, este es uno de los ámbitos con mayor potencial para la pequeña minería. «El procesamiento puede cambiar eso. Puede permitir recuperar más cobre, tratar minerales que antes no tenían una salida económica y avanzar hacia productos de mayor valor», afirma. En esa línea, sostiene que nuevas alternativas hidrometalúrgicas, junto con tecnologías adaptables a distintas escalas de operación, pueden ampliar el universo de minerales que hoy es posible aprovechar de manera rentable.
Cartagena agrega que la adopción tecnológica no necesariamente pasa porque cada productor incorpore grandes instalaciones propias. «Probablemente haya mucho espacio para modelos colaborativos, plantas modulares, procesamiento distrital o alianzas entre productores y compañías tecnológicas», una alternativa que podría facilitar el acceso a soluciones más eficientes y disminuir las barreras de inversión para las operaciones de menor escala.
Desde ENAMI, González coincide en que la transferencia tecnológica será clave para acelerar esa transformación y plantea que la colaboración entre la pequeña, mediana y gran minería, junto con un uso estratégico de instrumentos de fomento, permitirá acercar tecnologías que hoy ya existen a quienes más las necesitan. A su juicio, este proceso también requiere un cambio en la forma de entender la actividad. «Necesitamos pasar del concepto de ‘pequeño minero’ al de ‘empresario minero’, alguien que ve el negocio minero desde su base, pasando por la explotación y el procesamiento. Este cambio debería ir mejorando el futuro de la pequeña minería», sostiene el ejecutivo.
Para Jorge Riesco, ese es precisamente uno de los desafíos que marcarán el futuro del sector. «La incorporación de tecnología será clave para proyectar la pequeña minería. Facilitar el acceso a innovación, mejorar los procesos de exploración y procesamiento, y promover soluciones adaptadas a la realidad de las operaciones de menor escala permitirá fortalecer su competitividad y aprovechar mejor el potencial que este sector tiene para seguir contribuyendo al desarrollo minero del país. Y como gremio también es nuestro desafío», sostiene el presidente de SONAMI.




