
El desafío de incorporar capital humano en las operaciones y proyectos mineros: cómo preparar el talento que demandará la industria
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julio 30, 2026Con una cartera de proyectos en desarrollo y una fuerte presencia regional, la mediana minería puede ampliar su aporte a la producción nacional. La Cumbre de la Minería SONAMI 2026 analizará las condiciones necesarias para que ese potencial se traduzca en operaciones competitivas, sostenibles y financiables.
¿Cuánto puede crecer la mediana minería chilena y qué condiciones necesita para convertir su potencial geológico en nueva producción? Estas preguntas serán parte de la ponencia “El futuro es de la Mediana Minería: Crecimiento y Escalamiento Productivo”, que se realizará el próximo 27 de agosto durante la Cumbre de la Minería 2026.
La conversación será moderada por Paulina Jaramillo, gerenta general de El Soldado de Anglo American, y contará con las presentaciones de Víctor Hugo Álvarez, gerente general de SCM Carola, y Cristián Argandoña, gerente general de Grupo Minero Las Cenizas. En el panel participarán Luis Medina, Senior Investment Officer de IFC; Felipe Díaz, managing director y chief representative de Sumitomo Mitsui Banking Corporation (SMBC) en Chile; y Jonathan Díaz, gerente de Negocio Minería & High Growth Chile de Santander.
Con una cartera de proyectos por US$2.727 millones hacia 2032, que incluye iniciativas como Sierra Norte, Costa Fuego, El Espino, Arqueros y Altamira. Si logran superarse las actuales restricciones regulatorias y financieras, las estimaciones apuntan a que el segmento podría producir entre 500 mil y 700 mil toneladas de cobre anuales hacia 2035.
Cristián Argandoña, speaker del encuentro, advierte que materializar ese crecimiento exige enfrentar varias brechas simultáneamente. “Escalar no depende de una sola palanca. Depende de resolver, casi al mismo tiempo, cinco cuellos de botella que hoy frenan al segmento”, sostiene.
Entre ellos identifica, el ejecutivo, la extensión y falta de proporcionalidad de los procesos de autorización, el acceso limitado al financiamiento, las diferencias de costos respecto de la gran minería, el abastecimiento sostenible de agua y energía, y la necesidad de mantener la inversión en exploración para asegurar reservas. La brecha tecnológica también influye directamente en la competitividad. De acuerdo con Argandoña, el costo de producción de la mediana minería puede ser entre 14% y 58% superior al de la gran minería, mientras la mano de obra representa hasta 35% de los costos.
El acceso a capital será otro de los ejes del encuentro. Desde Santander, Jonathan Díaz plantea que la evaluación financiera no depende únicamente de la existencia de recursos minerales. “La factibilidad de un proyecto de mediana minería depende, en primer lugar, de la solidez integral de su propuesta. Esto incluye la calidad y certificación de los recursos y reservas, la factibilidad técnica del proyecto, una estructura de costos competitiva y la capacidad de generar flujos de caja suficientes para cumplir con sus obligaciones financieras”, señala.
El análisis incorpora además variables ambientales, sociales y de gobernanza. Una gestión deficiente del agua, los relaves, la biodiversidad, las emisiones, la seguridad laboral o la relación con las comunidades puede traducirse en retrasos, sanciones, conflictos y sobrecostos que afecten la continuidad operacional y la capacidad de pago.
Para proyectos con potencial geológico, pero todavía expuestos a mayores niveles de incertidumbre, Díaz propone avanzar gradualmente. “Una alternativa efectiva es estructurar el financiamiento por etapas, vinculando los desembolsos al cumplimiento de hitos técnicos, ambientales, regulatorios y comerciales”. De este modo, el riesgo disminuye conforme avanzan la exploración, los estudios de ingeniería, los permisos y la preparación para la construcción.
El crecimiento del segmento también tiene una dimensión territorial. El 73% de sus trabajadores reside en la región donde se encuentra la faena y entre 29% y 34% de sus compras de insumos y servicios se realiza localmente. Para Argandoña, esta vinculación constituye una condición para proyectar su desarrollo: “Escalar la mediana minería no es solo agregar cobre a la balanza comercial: es multiplicar, en más regiones y con más comunidades, un modelo de desarrollo minero-territorial que ya demostró funcionar”.
Así, la sesión buscará conectar dos dimensiones inseparables: las condiciones productivas que necesitan las compañías para crecer y los mecanismos financieros capaces de acompañar ese proceso. El desafío será transformar una cartera con potencial en nueva producción, inversión y desarrollo para los territorios mineros.




