Caída en la producción de cobre: más allá de la coyuntura

Editorial: Minería y geopolítica: una oportunidad para Chile
septiembre 28, 2026
Editorial: Minería y geopolítica: una oportunidad para Chile
septiembre 28, 2026
Por Reinaldo Salazar, gerente de Estudios de SONAMI

En las últimas semanas, el debate económico en Chile se ha visto encendido por el uso del término “recesión” para calificar la caída en la producción de cobre. Lo que enfrentamos es la confluencia de un ciclo productivo natural, una serie de factores operativos y climáticos y, al mismo tiempo, un problema estructural de más largo plazo como país, algo que como SONAMI venimos advirtiendo hace años.

Más allá de los factores coyunturales y operacionales que han incidido en la producción reciente, existe también un problema de más largo plazo. Chile no ha logrado incorporar nueva capacidad productiva al ritmo necesario. Los largos procesos del sistema de permisos y los períodos de incertidumbre en las reglas del juego han postergado o ralentizado decisiones de inversión y el desarrollo de proyectos durante más de una década. Como señaló el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, la demora en los procesos medioambientales termina afectando al desarrollo del país.

Chile tiene una cartera potencial de US$ 38.500 millones en proyectos mineros para el período 2026-2030. La creciente demanda mundial por cobre y otros minerales críticos representa una oportunidad única para el país. Debemos pasar del diagnóstico a la acción, para liberar capacidad productiva y concretar la inversión que dinamizará la industria y la economía chilena.

Para revertir esta situación, se requiere consolidar un entorno de certeza jurídica duradero y avanzar en medidas que permitan destrabar la capacidad productiva. En esta materia, SONAMI ha planteado la necesidad de recuperar un régimen de amparo claro, basado exclusivamente en el pago de una patente de monto razonable, diferenciado entre exploración y explotación y, además, respecto de yacimientos extensivos como los no metálicos, que proteja la actividad productiva. Asimismo, se debe avanzar en elevar de 5.000 a 40.000 toneladas mensuales el umbral de capacidad de extracción que determina el ingreso de proyectos mineros al SEIA, tal como contempla el anteproyecto actualmente en discusión. Esta medida permitiría disminuir las cargas regulatorias que hoy afectan al desarrollo de operaciones de menor tamaño, facilitando la reactivación de proyectos o el aumento de su capacidad productiva. A ello se suma la necesidad de profundizar la modernización de ENAMI, consolidando su estabilidad financiera, mejorando la eficiencia operacional de sus plantas y potenciando su crecimiento a través de nuevas alianzas y capacidades.

El escenario actual no amerita alarmismos sobre un colapso en la producción de cobre, pero sí exige una revisión profunda de las condiciones legales e institucionales que todavía dificultan el desarrollo de la minería. La pregunta es si como país podremos salir de esta paradoja, con un precio del cobre tan alto y con esta baja en la producción.