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La mediana minería aporta entre el 4% y el 5% de la producción nacional de cobre y durante 2024 produjo cerca de 215 mil toneladas de cobre fino. Además, cuenta con una cartera de proyectos que podría ampliar esa contribución durante los próximos años, con iniciativas avanzando en distintas partes del país.
Sin embargo, convertir esos proyectos en operaciones productivas requiere algo más que recursos geológicos atractivos. El acceso al financiamiento sigue siendo uno de los factores que más influye en la viabilidad de nuevas inversiones.
Especialistas, empresas y entidades financieras coinciden en que aún existen espacios para acercar posiciones entre quienes buscan financiamiento y quienes evalúan el riesgo de invertir.
Para Cristián Cifuentes, líder senior de Estudios y Contenidos de Cesco, una de las principales brechas radica en que la mediana minería suele ser evaluada bajo parámetros pensados para grandes corporaciones. “La banca evalúa el riesgo con criterios diseñados para grandes corporaciones. La mediana minería, en cambio, cuenta con activos difíciles de valorizar y estructuras de propiedad más acotadas”.
¿Qué hace financiable un proyecto?
Desde la mirada de la banca, el tamaño del yacimiento es solo una parte de la ecuación. Guillermo Birrell, gerente de Banca Grandes Empresas e Instituciones de Itaú Chile, explica que uno de los primeros aspectos que se analiza es la calidad de los socios detrás del proyecto. Contar con sponsors con experiencia, respaldo financiero y capacidad para acompañar la iniciativa en distintos escenarios es un elemento clave para estructurar financiamiento.
“No basta con contar con un buen activo geológico. La minería es una industria altamente técnica e intensiva en capital, por lo que contar con equipos especializados y experiencia concreta en operación minera hace una diferencia importante al momento de evaluar un financiamiento”.
Birrell agrega que la certificación de reservas, los contratos de largo plazo y una estructura de costos competitiva contribuyen a mejorar la bancabilidad de los proyectos. A ello se suma la obtención de permisos ambientales y sectoriales. “Contar con una ruta permisológica clara, avances concretos y una adecuada gestión ambiental y comunitaria es clave para mejorar la bancabilidad del proyecto”.
Los criterios ESG también han ganado relevancia. Aunque no siempre son un requisito formal, tienen un peso creciente en la evaluación de los proyectos. Cifuentes advierte que muchos estándares fueron diseñados para grandes corporaciones y no siempre reflejan la realidad de la mediana minería, mientras que desde Las Cenizas destacan que una adecuada gestión socioambiental es cada vez más valorada por la banca.
Desde la experiencia Vito Furnaro, gerente de Finanzas y Control de Gestión de Minera Las Cenizas, explica que uno de los primeros requerimientos es contar con recursos y reservas certificados, además de modelos financieros que permitan proyectar la vida útil de la operación.
“Las garantías son uno de los aspectos más complejos, porque requieren estudios especializados, valorizaciones de activos y una importante cantidad de antecedentes técnicos para respaldar adecuadamente un proyecto”. El ejecutivo agrega que la banca mantiene un seguimiento permanente de variables regulatorias y socioambientales durante toda la vigencia de los créditos.
Reducir brechas
Junto con los aspectos técnicos, los especialistas coinciden en que existe espacio para seguir desarrollando instrumentos que faciliten el acceso al financiamiento.
Cifuentes plantea que mecanismos como créditos blandos para exploración avanzada, garantías estatales o instrumentos especializados impulsados por Corfo y BancoEstado podrían contribuir a reducir parte del riesgo percibido por el mercado financiero.
Al mismo tiempo, subraya que la banca ha avanzado en una mejor comprensión de la actividad minera. “Eso ha ayudado a reducir parte de las asimetrías de información entre el riesgo real de la minería y el riesgo que percibe la banca”.
En paralelo, la profesionalización de la gestión aparece como otro elemento relevante. Furnaro sostiene que las empresas deben demostrar capacidad para administrar riesgos operacionales y adaptarse a distintos escenarios de mercado, mientras que Birrell enfatiza la importancia de contar con equipos especializados, una estructura de gestión sólida y una visión de largo plazo.
Con proyectos como Michilla, Costa Fuego, El Espino y Tovaku avanzando en distintas etapas de desarrollo, el foco está cada vez más en cómo construir proyectos técnica, regulatoria y financieramente atractivos.




