
Candelaria, Caserones y Vicuña: la estrategia de Lundin Mining para consolidar su crecimiento y responder a la creciente demanda mundial de cobre
julio 3, 2026La segunda edición del estudio de distritos mineros identifica seis nuevos distritos potenciales, permitiendo proyectar dónde podrían desarrollarse las próximas inversiones y qué condiciones necesita el país para transformarlos en producción, empleo y desarrollo territorial.
En un escenario marcado por la creciente demanda mundial por cobre y minerales críticos, comprender dónde y cómo podría concentrarse el próximo ciclo de crecimiento resulta clave para orientar las inversiones y la planificación del territorio.
Con ese propósito, la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), a través de su Centro de Estudios y Documentación Mineros (CEMS), presentó la segunda edición del estudio “Distritos productivos y potenciales para el desarrollo de la minería chilena”, que actualiza el trabajo publicado en 2025. El documento contó además con la colaboración de la Corporación de Bienes de Capital (CBC) y Anglo American, que aportaron información y antecedentes técnicos para fortalecer el análisis.
La nueva edición identifica 19 distritos mineros —13 productivos y 6 potenciales— e incorpora producción equivalente, inversión histórica y proyectada, infraestructura, empleo y pequeña minería, entregando una radiografía más precisa de la configuración actual y futura del sector. Más que una actualización metodológica, el informe profundiza el concepto de distritos mineros presentado por SONAMI el año pasado, agregando una mirada prospectiva que distingue los territorios que hoy sostienen la producción nacional de aquellos que podrían transformarse en los próximos polos de desarrollo.
De acuerdo con el gerente de Estudios de SONAMI, Reinaldo Salazar, el aporte clave del estudio es ofrecer una forma distinta de comprender cómo se organiza la industria. “El principal hallazgo es que la minería chilena no se desarrolla de manera aislada, sino en torno a distritos con características productivas y territoriales propias, donde convergen operaciones, proyectos, infraestructura y capacidades en un mismo espacio”.
Desde la Corporación de Bienes de Capital (CBC), su gerente general, Orlando Castillo, destacó que la conjugación de los datos históricos y los que podría desarrollarse permite dar un paso adicional respecto de la primera edición del estudio. “Incorporar el CAPEX histórico y proyectado al 2040 permite pasar de una fotografía de la minería actual a una lectura prospectiva del territorio. No sólo muestra dónde opera hoy la industria, sino dónde está apostando a operar mañana. Eso es exactamente la inteligencia que necesitan los proveedores para anticipar oportunidades y la política pública y coordinación entre privados para generar economías de escala entre distritos”, precisó.
Del potencial al desarrollo
Uno de los principales hallazgos del informe es que el próximo ciclo de crecimiento de la minería ya comienza a visualizarse en las regiones. Mientras los distritos actualmente productivos continúan concentrando gran parte de la producción nacional de cobre, los seis distritos potenciales muestran una creciente presencia de proyectos asociados al litio, hierro, oro y desarrollos polimetálicos, configurando una minería más diversa y alineada con la creciente demanda internacional por minerales críticos.
Una de las principales novedades de esta edición es precisamente la incorporación de seis distritos potenciales, que amplían la mirada desde la minería actualmente en operación hacia territorios donde el litio, el hierro, el oro y otros recursos polimetálicos podrían impulsar el próximo ciclo de crecimiento del sector. Sin embargo, disponer de recursos geológicos no garantiza, por sí solo, el desarrollo de nuevos proyectos. Su materialización dependerá de infraestructura, conectividad, permisos, coordinación territorial, y visión público-privada.
En esa línea, Castillo sostuvo que el recurso geológico constituye sólo el punto de partida. “Son las condiciones habilitantes —agua, energía, conectividad vial y un sistema de permisos eficiente— las que determinan si un distrito efectivamente despega. La lógica distrital permite planificar y compartir infraestructura entre múltiples faenas, reduciendo costos que ninguna operación individual podría asumir sola”, indicó.
El análisis también muestra que los desafíos varían según la escala de las operaciones. Mientras la gran minería enfrenta elevados requerimientos de infraestructura y capital, la mediana y pequeña minería dependen en mayor medida de infraestructura existente, plantas de procesamiento, conectividad y servicios disponibles, por lo que el desarrollo de infraestructura compartida aparece como un elemento clave para impulsar su crecimiento.
Desde la experiencia de Anglo American, el vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad en Anglo American, Juan Pablo Schaeffer, señaló que esa lógica ya se está materializando. “El caso Andina-Los Bronces demuestra que una mirada basada en distritos mineros permite abordar de manera más eficiente desafíos que, por su escala y complejidad, difícilmente pueden resolverse desde una lógica estrictamente individual de cada faena”, afirmó.
El ejecutivo añadió que “la competitividad no dependerá solo de contar con buenos yacimientos, sino de la capacidad de desarrollar proyectos con eficiencia, colaboración, legitimidad territorial y altos estándares ambientales y sociales. Andina-Los Bronces es una señal concreta de que esa minería es posible”.
Salazar coincide que este desafío es estratégico porque “el potencial no se materializa solo. Chile puede tener recursos, cartera de proyectos y demanda internacional favorable, pero si no existen permisos oportunos, infraestructura habilitante, certeza regulatoria y políticas diferenciadas por escala, ese potencial puede quedar detenido”, puntualizó.
En ese escenario, el estudio concluye que avanzar hacia una planificación basada en distritos permitirá aprovechar mejor las sinergias entre proyectos y contribuir a transformar el potencial geológico del país en producción, empleo, inversión y desarrollo regional. Y sin duda el trabajo mancomunado público-privado será fundamental para su desarrollo.




