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octubre 29, 2026Un estudio de SONAMI muestra que la presencia de mujeres en la dotación propia de ambos segmentos aumentó de 9% a 18% entre 2015 y 2025. Sin embargo, persisten brechas en ambos sectores.
La presencia femenina en la minería chilena ha crecido sostenidamente durante la última década. Las mujeres han ampliado su participación en las operaciones y en espacios de decisión, aunque el avance no se ha producido con la misma intensidad en toda la industria. Así lo reveló el estudio «Variación de la participación femenina en la Mediana y Gran Minería», elaborado por el Centro de Estudios y Documentación Mineros de SONAMI. La investigación analizó la fuerza laboral entre 2015 y 2025 y la participación en cargos de alta dirección durante el período 2014-2024.
El diagnóstico se basa en la Encuesta Mensual de Seguridad y Empleo de la Sociedad Nacional de Minería, que en 2025 representó una dotación promedio de 57.677 trabajadores propios y 226.781 contratistas de 28 empresas. Para estudiar los espacios de liderazgo, se revisaron 4.622 cargos correspondientes a 22 compañías. “El crecimiento de la participación femenina refleja una transformación importante que ha experimentado la minería chilena durante la última década. La incorporación de nuevas tecnologías, la automatización de procesos y los cambios en la gestión organizacional han ampliado las oportunidades laborales para las mujeres”, explica Reinaldo Salazar, gerente de Estudios de SONAMI.
Al considerar conjuntamente la gran y mediana minería, la participación femenina en la dotación propia pasó de un 9% en 2015 a un 18% en 2025. El crecimiento se aceleró especialmente desde 2020. La situación cambia al incorporar la dotación contratista. Al sumar trabajadores propios y contratistas, la participación femenina llegó a un 12% en 2025. Esta diferencia evidencia la necesidad de extender los avances a la cadena de proveedores y servicios vinculada con la actividad minera.
Los resultados también varían según el tamaño de las compañías. En la gran minería, la presencia femenina dentro de la dotación propia aumentó desde un 8% hasta un 19% en once años. En la mediana minería, en cambio, pasó de un 7% a un 11,2%.
Aunque ambos segmentos presentan una trayectoria positiva, el estudio detalla que este último segmento no experimentó desde 2020 el mismo impulso observado en las grandes compañías. Sus características operacionales, estructuras empresariales y capacidades internas plantean la necesidad de desarrollar medidas ajustadas a su realidad.
“Para continuar avanzando, resulta fundamental considerar las realidades de cada segmento y región. Las oportunidades están principalmente en fortalecer la formación de capital humano, ampliar el acceso de las mujeres a distintas especialidades y promover una mayor vinculación entre la industria y las instituciones de formación técnica y profesional”, añade Sebastián Andrade, ingeniero especialista del área de Estudios de SONAMI y coautor de la investigación.
La participación femenina tampoco se distribuye uniformemente en el territorio. Al considerar conjuntamente la dotación propia y contratista, Coquimbo encabezó el indicador en 2025, con un 14%; seguida por Antofagasta y Atacama con un 13%; el área central (regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins), con un 11%; y Tarapacá, con un 8%.
En dotación propia, Antofagasta llegó al 23% y Coquimbo al 21%. Tarapacá, aunque permanece por debajo de ambas regiones, registró uno de los mayores avances del periodo, al pasar desde un 4% en 2015 hasta un 14% en 2025.
La presencia femenina también aumentó en los niveles de alta dirección. En 2024, las mujeres representaron un 24% de los cargos analizados: alcanzaron un 26% en los directorios y un 21% en posiciones ejecutivas. La gran minería presentó el avance más marcado, al pasar de un 6% de participación femenina en la alta dirección en 2014 a un 26% en 2024. En la mediana minería, el indicador aumentó desde un 10% hasta un 17%.
Para Salazar, el desafío no se limita a aumentar la cantidad de mujeres que ingresan a la industria. “El crecimiento de la participación femenina en la fuerza laboral constituye un progreso significativo, pero también resulta fundamental que las mujeres cuenten con oportunidades de desarrollo profesional y acceso a cargos de mayor responsabilidad”, sostiene.
Los resultados muestran una industria que ha cambiado, pero cuyo avance aún tiene desafíos. La próxima etapa será acortar las brechas entre empresas mandantes y contratistas, acelerar la incorporación femenina en la mediana minería y fortalecer su presencia en los cargos ejecutivos.




