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julio 30, 2026La incorporación de nuevas tecnologías, el recambio generacional y la necesidad de desarrollar competencias acordes a una minería cada vez más digitalizada están impulsando una nueva mirada sobre la formación, retención y desarrollo del talento en el sector.
La minería chilena enfrenta una transformación que va más allá de la incorporación de nuevas tecnologías. La automatización, la digitalización y la inteligencia artificial están modificando la forma de operar de las faenas y, con ello, el perfil de los profesionales y técnicos que requerirá la industria en los próximos años. En ese escenario, atraer, formar y retener talento se ha convertido en uno de los principales desafíos permanentes para asegurar la competitividad del sector y las operaciones mineras.
La relevancia de este desafío también se refleja en las cifras de empleo. Durante marzo de 2026, la minería nacional registró cerca de 298 mil personas ocupadas, equivalente a alrededor del 3,2% del empleo nacional, mientras que para el conjunto del año se proyecta que la actividad genere más de 300 mil empleos directos, consolidándose como uno de los principales motores del mercado laboral del país.
A ello se suma la creciente necesidad de contar con trabajadores preparados para responder a una industria en constante evolución. La incorporación de nuevas tecnologías, el desarrollo de nuevos proyectos y la transformación de las operaciones están elevando la demanda por perfiles cada vez más especializados, reforzando la importancia de fortalecer la formación y la vinculación entre el mundo educativo y las necesidades de las empresas.
Estos desafíos serán parte del panel «Capital humano para la nueva minería: Talento y Formación», que se realizará durante la Cumbre de la Minería SONAMI 2026, el próximo 27 de agosto. La conversación reunirá al director de Operaciones de Glencore Chile, Pablo Carvallo; la vicepresidenta de APRIMIN y directora de Marketing y Sostenibilidad para Sudamérica en Metso, Macarena Vallejo; la gerenta general de SONAMI, Carolina Vásquez; y el CEO de Minera San Pedro, Andrés Guerrero.
Desde SONAMI, Carolina Vásquez plantea que el desafío del capital humano requiere una mirada de largo plazo, que combine formación, conocimiento de la industria y capacidad de adaptación a los cambios que vive el sector. «El desarrollo del capital humano comienza mucho antes del ingreso al mercado laboral. Como industria tenemos que acercar la minería a las nuevas generaciones, mostrar cómo ha evolucionado y despertar su interés por las oportunidades que ofrece un sector que hoy incorpora tecnología, innovación y nuevas formas de trabajar», sostiene.
En ese sentido, SONAMI ha impulsado programas de capacitación técnica para trabajadores y pequeños productores, además de becas destinadas a estudiantes de carreras relacionadas con la minería, a través de sus fundaciones. Con ello, el gremio busca fortalecer la formación de capital humano, promover el desarrollo de nuevos talentos y contribuir a responder a las necesidades futuras del sector.
La gerenta general del gremio agrega que la atracción de talento debe ir acompañada de estrategias que favorezcan su permanencia en la industria. «La minería necesita seguir adaptándose a las expectativas de las nuevas generaciones. La formación continua, el desarrollo profesional y entornos de trabajo que favorezcan el aprendizaje serán factores cada vez más importantes para atraer y retener el talento que requiere el crecimiento del sector», asegura.
En ese sentido, la retención de talento ha impulsado cambios en las compañías mineras, las que ofrecen hoy campamentos con mayores estándares de habitabilidad, mejor conectividad, sistemas de turnos más equilibrados y beneficios orientados al bienestar, como parte de una estrategia para atraer y fidelizar a sus trabajadores y trabajadoras.
Desde la mirada de las empresas proveedoras, Macarena Vallejo sostiene que la evolución de la minería exige profesionales capaces de combinar conocimientos técnicos con habilidades para desenvolverse en entornos cada vez más dinámicos y tecnológicos. «Hoy son fundamentales competencias como la adaptación al cambio, el análisis de datos, la innovación y el trabajo colaborativo. Los proveedores ya no solo entregamos equipos o servicios, sino soluciones que agregan valor a la operación minera, por lo que comprender los desafíos de nuestros clientes es una capacidad cada vez más relevante», señala.
Vallejo sostiene que los proveedores tienen un rol clave en la formación del talento, al actuar como vínculo entre el sistema educativo y las necesidades de la industria. «Los proveedores somos un puente entre la educación y la industria. Podemos acercar la minería a los jóvenes mediante prácticas, formación dual, mentorías y proyectos con liceos, CFT y universidades, mostrando una industria moderna, tecnológica y con propósito», afirma.
«La mayor oportunidad está en fortalecer una colaboración permanente entre empresas proveedoras, compañías mineras e instituciones de formación”, afirma la ejecutiva. “Si logramos anticiparnos a las competencias que requerirá la industria, podremos formar profesionales preparados para responder a los desafíos de una minería cada vez más tecnológica», concluye.




