
Panorama de la minería en cifras
marzo 20, 2026
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marzo 25, 2026Más que un apoyo económico, la Beca Mujer Minera de Fundación SONAMI se ha transformado en un punto de inflexión en la vida de decenas de ellas que hoy son parte activa de la industria. A través de sus historias, se revela cómo una oportunidad concreta puede cambiar vidas, abrir caminos y proyectar talento femenino en la minería chilena y el mundo.
Iris Mallea, originaria de La Viluma, en Melipilla, creció en un entorno donde la minería apareció como una oportunidad de cambio para su familia. Ese punto de inflexión llegó cuando su padre ingresó al rubro, transformando su vida de manera significativa. “Cuando tenía 12 años, mi padre consiguió trabajo en Finning, una empresa que presta servicios a la industria minera. Gracias a ese trabajo pudo comprar una casa y por primera vez pudimos vivir todos juntos como familia”, confiesa Iris, quien es una de muchas beneficiarias que han impulsado sus carreras profesionales e ingresado al mundo laboral con éxito gracias al apoyo de la Beca Mujer Minera, iniciativa creada por SONAMI.
Inspirada por esa transformación familiar, Iris decidió estudiar Ingeniería en Minas, iniciando un camino que la llevaría mucho más lejos de lo que imaginó. Hoy trabaja en Estados Unidos como ingeniera geotécnica en Bingham Canyon Mine, una de las minas a cielo abierto más grandes del mundo. “Mi trabajo se enfoca en el análisis y monitoreo de estabilidad de taludes, evaluando el comportamiento del macizo rocoso y gestionando riesgos geotécnicos en la operación”, relata Iris.
Su trayectoria da cuenta de una progresión sostenida y de alto estándar técnico, iniciada en Chile y hoy proyectada a nivel internacional. Previamente, Iris ya había dado pasos relevantes al desempeñarse en Minera Escondida, operada por BHP, reconocida como la mina de cobre más productiva del mundo. “Soy la única mujer que ha trabajado en geotecnia tanto en Escondida como en Bingham Canyon”, destaca.
Al igual que Iris, Carolina Álvarez es otra de las beneficiarias de esta beca. “Siempre digo que la minería me encontró a mí”, señala. Carolina, originaria de Coquimbo, tuvo la oportunidad de trabajar en faenas como Minera Los Pelambres, Caserones y Collahuasi, integrándose a equipos de alto nivel. Durante su etapa universitaria, además, participó en diversas actividades extracurriculares, entre ellas la presidencia del centro de alumnos de su carrera, un diplomado de liderazgo en el extranjero y su rol como monitora de difusión en su universidad, experiencias que fortalecieron su perfil profesional.
Carolina valora el gran apoyo de esta iniciativa impulsada por SONAMI y su fundación, resaltando que “gracias al apoyo económico y a la exposición temprana que tuve durante la universidad, pude definir mis objetivos profesionales. Eso me permitió construir un currículum alineado con esas metas y postular a prácticas y memorias en faenas muy competitivas dentro de la industria”.
Otra historia que refleja el alcance del programa educacional es la de Madeline Valdivia. Recibió esta beca en 2019 y actualmente se desempeña en el ámbito de la consultoría en minería y geología, manteniéndose en constante búsqueda de nuevos aprendizajes y en la construcción de redes de cooperación. En los últimos tres años, su labor ha adquirido un componente internacional relevante, desarrollándose de manera remota desde distintos países, lo que le ha permitido vincularse con profesionales que trabajan en contextos mineros diversos como Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos y actualmente Alemania, donde reside hoy.
“Creo que la beca fue un hito importante en ese camino, ya que representó un reconocimiento temprano que fortaleció mi confianza y mi perfil profesional. Fue parte de las bases que permitieron proyectarme en la industria y hoy desarrollarme en un contexto cada vez más internacional”, menciona Madeline.
¿Cómo nace la Beca Mujer Minera?
Con el objetivo de promover la incorporación de mujeres profesionales a la industria minera, la Fundación SONAMI instauró, en 2011, la «Beca Mujer Minera». Un programa que potencia la participación femenina en carreras STEM. El beneficio consiste en un aporte económico equivalente al 50% del valor de la matrícula y arancel anual de la carrera de Ingeniería Civil de Minas, dictada por el Departamento de Ingeniería Civil de Minas de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
Carolina Vásquez, Gerenta General de SONAMI, indica que «desde sus orígenes, el programa busca abrir oportunidades en un sector históricamente masculino, facilitando su ingreso a la educación superior y fortaleciendo la presencia de mujeres en distintas áreas de la minería».
A quince años de su creación y con más de 23 becas entregadas, el balance es positivo. Vásquez destaca que el principal impacto ha sido ampliar de manera concreta las oportunidades de formación y desarrollo para mujeres con talento, muchas veces provenientes de familias vulnerables o de regiones con menor acceso a este tipo de oportunidades. «Gracias a esta iniciativa, varias de ellas han podido acceder a estudios de alta exigencia y hoy forman parte de la minería, aportando nuevas miradas, capacidades y talentos a un sector que avanza cada vez más hacia una mayor inclusión», agrega.
Más allá del apoyo económico, la beca ha cumplido más allá de lo que se aspiraba desde su inicio. Para la gerenta general de la institución gremial, el programa se ha transformado en un aliado concreto de las metas de diversidad e inclusión del sector, contribuyendo a derribar estereotipos y mostrando que el desarrollo de la industria requiere equipos con distintas miradas y habilidades.
Más allá del apoyo económico, la beca ha superado lo que se proyectaba desde su inicio. Para la gerenta general de la institución gremial, el programa se ha transformado en un aliado concreto de las metas de diversidad e inclusión del sector, contribuyendo a derribar estereotipos y mostrando que el desarrollo de la industria requiere equipos con distintas miradas y habilidades.
La iniciativa está dirigida a alumnas que cursen la carrera de Ingeniería Civil Plan Común y que opten por la especialidad de minas, o que hayan optado por esta mención en años anteriores. Para postular las candidatas deben acreditar un buen desempeño académico y una condición socioeconómica familiar menos favorable, aspectos que son evaluados a partir del historial académico —que incluye cursos realizados, notas y porcentajes de aprobación— y del Informe Socioeconómico proporcionado por el Departamento de Bienestar Estudiantil de la misma facultad. Adicionalmente, se realiza una entrevista personal orientada a evaluar la visión de la candidata sobre la industria minera, su compromiso y su motivación.
Los resultados en términos de empleabilidad respaldan la apuesta. A lo largo de estos quince años, el programa ha beneficiado a mujeres de distintas regiones del país, muchas de las cuales hoy se desempeñan en diversas áreas de la minería y en empresas proveedoras del rubro, demostrando que la formación profesional especializada es una herramienta clave para ampliar oportunidades y mejorar la calidad de vida de quienes acceden a ella junto a sus familias.
Desde SONAMI explican que el desafío es seguir fortaleciendo el programa, ampliando su difusión y visibilizando sus resultados para consolidar nuevas alianzas con instituciones académicas y empresas del sector. «La minería chilena avanza hacia una industria cada vez más moderna, tecnológica y sostenible, y en ese proceso la incorporación de más mujeres es fundamental. Queremos seguir impulsando iniciativas que permitan atraer, formar y proyectar el talento femenino en toda la cadena de valor de la minería y, al mismo tiempo, generar oportunidades reales que puedan transformar y mejorar vidas a lo largo del país», concluye Carolina Vásquez.
Una industria en transformación
Para Iris, los avances son el resultado de un esfuerzo colectivo. «Gracias al esfuerzo de muchas mujeres que abrieron camino antes que nosotras, y también al apoyo de muchos hombres que han contribuido a construir equipos más diversos, hoy el entorno laboral es mucho más integrador y la presencia de mujeres en minería es cada vez más natural», precisa.
Carolina, en tanto, ve el momento actual como una oportunidad concreta: «Hoy la minería está en una etapa muy abierta, generando cada vez más espacios para que las mujeres puedan desarrollarse profesionalmente, y la industria está buscando personas que quieran tomar esas oportunidades».
Madeline, desde su mirada internacional, añade una perspectiva que pone en valor lo que Chile ha construido: «Desde mi experiencia en el extranjero, he podido ver que Chile ha sido pionero en la inserción de la mujer en minería, lo que refleja avances importantes en equidad».




