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mayo 3, 2026La compañía se ha consolidado como uno de los principales actores mundiales en la producción de yodo y nutrientes de especialidad, con presencia en más de 100 países y un rol clave en industrias estratégicas como la agricultura, la salud y la tecnología.
A partir del caliche, un recurso mineral presente en el norte de Chile, SQM es uno de los principales productores y comercializadores de nutrientes vegetales de especialidad, yodo y derivados y químicos industriales, con presencia en más de 100 países y un rol relevante en industrias estratégicas como la agricultura, la salud y la tecnología.
La compañía ha construido un modelo de negocio integrado que abarca toda la cadena de valor, desde la exploración y extracción hasta la producción, logística y comercialización global. Esta integración incluye operaciones mineras, plantas químicas, puertos, redes de distribución y una presencia directa en los principales mercados internacionales, lo que le permite operar con altos niveles de eficiencia y asegurar el suministro continuo de productos esenciales. “Efectivamente somos líderes a nivel mundial en la producción y comercialización de yodo y nitrato de potasio. Este último es muy importante para el desarrollo de cultivos de alto valor y el yodo es clave para muchas industrias, incluyendo la de medios de contraste que se usan para diagnósticos médicos”, explica Pablo Altimiras, gerente general de SQM Yodo Nutrición Vegetal.
Esto se refleja en cifras concretas. En el caso del nitrato de potasio agrícola, se estima que la compañía concentra cerca del 41% del mercado global, mientras que en yodo y derivados su participación alcanza aproximadamente un 37%, posicionando a Chile como un actor relevante en la minería no metálica a nivel internacional.
—¿Cómo se estructura la estrategia de SQM Yodo Nutrición Vegetal para sostener su liderazgo a nivel global?
El nitrato de potasio es muy importante para el desarrollo de cultivos de alto valor y el yodo es clave para muchas industrias, incluyendo la de medios de contraste que se usan para diagnósticos médicos. Nuestra estrategia de desarrollo se basa en tener acceso a recursos naturales de alta calidad, una alta capacidad de producción, bajos costos y en estar integrados de principio a fin en la cadena de valor para conocer de primera fuente las necesidades de nuestros clientes. En ese sentido, nuestra cadena de valor abarca todo el proceso, desde la exploración de caliche, pasando por la operación minera, lixiviación, operación de pozas y plantas químicas, el puerto de Tocopilla, 35 bodegas y 17 plantas de mezcla de fertilizantes en el extranjero. Para que todo esto funcione es clave ser muy eficientes y trabajar muy coordinados entre todas las áreas.
Para mantener este liderazgo es clave poner en práctica nuestros valores: Seguridad, Integridad, Excelencia, Sostenibilidad y Desafío. Con respecto a este último valor, que es nuevo, el impulso del uso de la tecnología y promover una cultura de innovación cumplen un rol central. Incorporamos herramientas de automatización y distintas etapas productivas y logísticas, lo que nos permite optimizar procesos, aumentar los estándares de seguridad y asegurar continuidad operacional con altos niveles de eficiencia.
Otro punto central en lo que hacemos, es el trabajo junto a nuestros vecinos. Hoy trabajamos con más de 30 comunidades ubicadas en la primera y segunda región del país, para así generar valor compartido. Tenemos programas de agricultura en el desierto, desarrollo de proveedores locales, salud y educación, lo que finalmente se traduce en un trabajo colaborativo.
—¿Cómo evalúan el rol de la minería no metálica en el desarrollo productivo de Chile?
Chile tiene y ha tenido un rol fundamental en el desarrollo de la minería no metálica. En el siglo pasado éramos líderes en el salitre, luego en la década de los 80 empezamos a ser líderes en nitrato de potasio, y ahora litio. En yodo también tenemos ese liderazgo desde hace muchos años. En ese sentido, Chile ha sido pionero en desarrollar tecnologías y capacidades especializadas para desarrollar este tipo de productos y posicionarlos a nivel mundial. Eso sin duda es muy destacable y estamos orgullosos de ser uno de los productores más importantes, pues formamos parte de cadenas de valor estratégicas vinculadas a la alimentación, la salud y la tecnología.
Esto ha sido posible gracias a una estrategia de innovación permanente, la reinvención de la industria del salitre y una búsqueda constante de eficiencia y bajos costos operacionales. Este enfoque nos permite no solo competir, sino también posicionar a Chile como referente mundial en minería no metálica. Contamos con presencia directa en mercados internacionales a través de oficinas comerciales, plantas y terminales en el extranjero, lo que nos permite estar cerca de nuestros clientes y adaptarnos a sus necesidades.
—¿Qué rol cumple la logística en la operación global de la compañía?
Nuestra propuesta de valor busca llevar nuestros productos lo más cerca de los clientes. Para que eso pase tenemos una red logística muy amplia en Chile y en extranjero. Destacan acá las operaciones de transporte terrestre, la operación de nuestro Puerto de Tocopilla, todo el trabajo con compañías navieras para mover productos a granel y en contenedores y finalmente, las operaciones de recepción, almacenamiento y despacho de producto en más de 30 bodegas ubicadas en los 5 continentes.
La logística es una parte fundamental de nuestro negocio, la cual nos da una ventaja competitiva y la oportunidad de ofrecer mejores soluciones a nuestros clientes que se ubican en más de 100 países.
Detrás de todo esto hay un esfuerzo constante de muchas personas y números que son bien impresionantes. Por ejemplo, todos los años, nuestros camiones, en Chile, viajan más de 50 millones de kilómetros para alcanzar su destino final.
—¿Cómo están abordando los desafíos asociados a la gestión del agua en sus operaciones?
La gestión eficiente del agua es un eje estratégico para nosotros y está en el centro de nuestra transformación operacional. En este contexto, aspiramos a reducir significativamente el uso de agua continental al 2035, abordando esta temática desde una mirada de largo plazo, que combina innovación, diversificación de fuentes y una gestión integrada de toda la cadena de valor.
Un hito clave en esta hoja de ruta es el proyecto Tente en el Aire (TEA) ubicado en las costas de la región de Tarapacá, que incorpora el uso de agua sin la necesidad de desalar, con una capacidad de impulsión de 900 litros por segundo. Además, esta iniciativa incorpora una dimensión social significativa. A través de la infraestructura asociada, contemplamos el abastecimiento de agua a comunidades del borde costero, contribuyendo directamente a mejorar su calidad de vida y a fortalecer nuestro vínculo con el entorno.
Asimismo, como decía antes, no se necesita desalar y por lo tanto esta operación no generará residuos, lo cual lo convierte en un proyecto todavía más sostenible. Este avance se complementa con otras iniciativas orientadas a una gestión hídrica más eficiente y circular, incluyendo la reutilización de aguas.
En conjunto, reflejan una estrategia coherente que busca asegurar la continuidad operacional, fortalecer el vínculo con el entorno y avanzar hacia un uso más sostenible del recurso hídrico en el largo plazo.
—¿Cómo contribuye la compañía al desarrollo de los territorios donde opera?
Para nosotros, el impacto del empleo y el desarrollo de proveedores es una expresión concreta de nuestro propósito: desarrollar capacidades únicas que transformen recursos en vida y progreso. Con una dotación de más de 4.250 trabajadores propios y sobre 6.900 colaboradores contratistas, impulsamos una cadena de valor donde las personas son el eje central.
Este compromiso se traduce en una gestión activa del talento, con foco en el desarrollo de capacidades, la empleabilidad local —que ya supera el 55% en regiones como Antofagasta y Tarapacá— y la construcción de equipos preparados para los desafíos de la industria. A través de programas de mentorías como SQMentors, nuestra iniciativa SQMNexos –orientada al trabajo colaborativo con universidades—, y una red de convenios con instituciones académicas en Chile y el mundo, generamos oportunidades concretas de aprendizaje, innovación y proyección laboral. Junto con espacios de vinculación con las comunidades, fortalecemos el capital humano como base de un crecimiento sostenible y responsable.
Al mismo tiempo, articulamos una red de más de 6.000 proveedores en Chile y el mundo, promoviendo relaciones de largo plazo basadas en la confianza, la transparencia y el desarrollo conjunto. El impulso a proveedores locales y Pymes se ve reforzado con iniciativas como la implementación de una oficina de proveedores locales en Pozo Almonte, que busca acercar oportunidades, facilitar procesos y potenciar el desarrollo empresarial en el territorio. Todo esto, junto con prácticas responsables, permite dinamizar las economías locales y fortalecer una cadena de valor que no solo es eficiente, sino que también genera oportunidades y progreso compartido en cada territorio donde estamos presentes.
De esta forma, no solo aportamos al desarrollo de los territorios, sino que también contribuimos a posicionar a Chile como líder global en minería no metálica, consolidando una industria que ha sabido evolucionar desde el salitre hacia productos estratégicos para el mundo.




