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mayo 3, 2026
SONAMI y Gobierno abordan agenda para el desarrollo del sector minero
mayo 3, 2026Dejó de ser solo una respuesta a la escasez hídrica y pasó a ser una pieza estratégica para el desarrollo. En ese escenario, la minería aparece no solo como gran demandante, sino también como uno de los sectores que más ha impulsado avances concretos.
Durante años, la desalación fue vista como una solución costosa, intensiva en infraestructura y asociada casi exclusivamente a zonas extremas o a grandes operaciones productivas. Hoy esa mirada ha cambiado. El Congreso ACADES 2026, que contó con más de 100 speakers nacionales e internacionales, confirmó que el debate hídrico chileno entró a una nueva etapa, más allá de administrar escasez, sino de decidir con qué velocidad el país será capaz de contar con nuevas fuentes de agua para el consumo humano e industrial.
No es casual que la minería haya quedado al centro de esa conversación. En la “Cena del Agua 2026”, los reconocimientos recayeron mayoritariamente en proyectos ligados al sector, como el suministro de agua para el Distrito Norte de Codelco, implementado por Aguas Horizonte; el sistema de transporte de agua de mar para Minera Centinela, de Antofagasta Minerals; el proyecto Aconcagua de Aguas Pacífico, primera iniciativa de planta desalinizadora en la zona central; y el proyecto C20+ de Collahuasi. Más que la distinción, la escena dejó ver algo más profundo. Cuando el país discute seguridad hídrica, buena parte de las obras que hoy marcan el ritmo vienen desde la minería.
Esa centralidad también fue abordada desde la pequeña y mediana minería. Jorge Riesco, presidente de SONAMI, planteó que el sector ha venido avanzando en eficiencia hídrica, destacando que “en 2024 la actividad minera utilizó 78,5 metros cúbicos por segundo de agua para sus operaciones. De este volumen, el 71% fue recirculado, siendo el mayor nivel desde 2019”. A su juicio, el desafío no solo está en nuevas fuentes, sino también en cómo adaptar los procesos productivos, señalando que “no se trata de exigirle la misma respuesta que a un megaproyecto, sino de permitirle avanzar de una manera más realista”.
Como lo resumió Iván Arriagada, presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, a CNN Chile, este tipo de encuentros “permiten tener una discusión, contrastar puntos de vista y construir soluciones en conjunto”. Y es que el seminario giró en torno a que la crisis hídrica ya no admite respuestas fragmentadas ni conversaciones encapsuladas por sector.
La señal también se leyó desde la propia asociación. Alberto Kresse, presidente de ACADES, ha insistido en que el crecimiento del uso de agua desalada en Chile “no es marginal, sino estructural”, y que la minería ha actuado como motor de desarrollo al invertir en infraestructura de largo plazo que trasciende a una sola actividad. Según esa misma visión, durante 2026 deberían entrar en operación proyectos como Aguas Pacífico, C20+, Aguas Horizonte y Nueva Centinela, lo que implicaría un aumento cercano al 30% de la capacidad actual de producción de agua desalada en el país. No es un dato menor. Da cuenta de una industria que dejó de moverse en el margen y que empieza a redibujar la matriz hídrica nacional.
Eso sí, Kresse también hizo hincapié en una de las tensiones más visibles del momento: la distancia entre la urgencia hídrica y la velocidad real con que avanzan los proyectos, expresando que “el gran problema que tenemos en Chile es que la urgencia no conversa muchas veces con los plazos que toman los proyectos”. En la misma línea, sostuvo que la desalación de agua de mar ofrece soluciones efectivas y confiables, pero que su infraestructura requiere avanzar con mayor celeridad. Esa advertencia le da espesor político a una discusión que ya no es solo técnica.
Desde el Gobierno, el mensaje fue igualmente explícito. En el marco del congreso, el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, anunció que la administración impulsará una estrategia y política nacional de desalación, ligada al proyecto de ley que se discute en el Congreso, y planteó la necesidad de destrabar permisos, dar certeza jurídica y construir una regulación clara, robusta y ágil para el sector. En esa lógica, expresó a CNN Chile que la desalación se ve como “una solución que habilita el desarrollo, el consumo humano y la minería. Los privados han hecho una tremenda labor pese a la falta de certezas jurídicas o problemas regulatorios”.




