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junio 1, 2026El nuevo vicepresidente ejecutivo de ENAMI aborda los desafíos de la estatal en fomento, modernización operativa y procesamiento, junto con los puntos de coincidencia que identifica en las propuestas elaboradas por SONAMI para actualizar el modelo de negocio de la estatal.
La Empresa Nacional de Minería (ENAMI) inició una nueva administración con Juan Carlos Sáez Zamorano como su vicepresidente ejecutivo. El directivo lidera la estatal en un escenario marcado por el debate sobre el fortalecimiento del fomento y la necesidad de recuperar la eficiencia en la red de compra y procesamiento de minerales en los territorios.
Sáez, ingeniero civil en minas de la Universidad de Santiago, cuenta con una trayectoria de 30 años ligada a la mediana minería del cobre. Su perfil técnico y gremial incluye las gerencias generales de CEMIN Holding Minero y Compañía Minera San Gerónimo, además de la presidencia de CORMINCO -en la Región de Coquimbo- y su participación en el Comité de Mediana Minería de SONAMI.
Es así como el ejecutivo define el norte de su gestión: “El objetivo de mi mandato es claro, cumplir la ley mediante una estrategia que he resumido en tres ejes: más mineros, más mineral y más procesamiento”, lo que se traduce en priorizar la modernización de la infraestructura operativa bajo el concepto de “patio vacío”, con el fin de que las plantas operen a plena capacidad y eviten el sobrestock, buscando la sostenibilidad financiera mediante la reducción de la deuda acumulada y una mayor eficiencia en la gestión de activos y propiedad minera.
La hoja de ruta para el fomento y la sostenibilidad
— ¿Cómo proyecta fortalecer el rol de ENAMI como empresa de fomento para la pequeña minería en este nuevo ciclo?
El diagnóstico que compartimos con el Ministerio de Minería es que ENAMI debe fortalecer el trabajo de fomento, una situación que los propios productores han advertido. El objetivo de mi mandato es claro, cumplir la ley mediante una estrategia que he resumido en tres ejes: más mineros, más mineral y más procesamiento. Estas son las premisas de la “nueva ENAMI”. Junto con ello, avanzaremos en una modernización profunda de esta empresa, centrada en la gestión y operación Juan Carlos Sáez, VPE de ENAMI y la renovación de nuestra infraestructura.
— ¿Qué medidas concretas se están impulsando para mejorar los poderes de compra y el acceso a procesamiento?
En mis primeras semanas como Vicepresidente Ejecutivo, he recorrido las plantas de las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo para evaluar la operación en terreno. En las siguientes semanas, tengo planificado visitar los poderes de compra. He constatado que nuestras plantas funcionan, pero han perdido competitividad. Hay que invertir para modernizarlas. Mi propósito es que las plantas operen a plena capacidad y bajo el concepto de ‘patio vacío’. Eso para mí es eficiencia, porque no saco nada con aumentar el número de mineros, y tener más minerales en las canchas si lo único que hago es stockear. Eso es una falla de gestión que no puede volver a repetirse. En este escenario, si ENAMI no cuenta con la capacidad inmediata de procesamiento, estamos abiertos a generar alianzas con el sector privado para asegurar que el mineral de nuestros productores sea procesado oportunamente.

— En un escenario de mayores costos y menor ley de mineral, ¿Cómo está apoyando ENAMI la productividad de la pequeña minería?
La pequeña minería enfrenta desafíos críticos: leyes decrecientes, distancias logísticas y costos al alza. ENAMI es clave para superar estas barreras, y por eso optimizaremos los instrumentos disponibles en temas de asistencia técnica, apoyo a la producción segura, reactivación de faenas y desarrollo de capacidades productivas. El ecosistema minero chileno nace en la pequeña minería —con sus 3.400 faenas y 21 mil empleos directos— y nuestro rol es robustecer esos encadenamientos productivos para dar vida a las localidades que dependen de esta actividad.
— ¿Qué avances se pueden esperar en simplificación de procesos y mayor certeza para los pequeños productores?
Una preocupación recurrente de los productores es la certificación de las leyes de mineral. Si bien ha habido avances, debemos acelerar los tiempos de respuesta de nuestros laboratorios. Garantizar la entrega oportuna y fidedigna de estos resultados es vital para mantener la confianza mutua. Espero presentar próximamente propuestas de mejoras sustanciales en esta materia.
— ¿Cómo se compatibiliza la sostenibilidad financiera de ENAMI con su rol de apoyo al sector?
ENAMI es una compañía distinta a la de hace una década, pero arrastra una deuda acumulada que tenemos la obligación de reducir. Para ello, debemos producir con “números azules” mediante un plan de modernización operativa. Nuestra meta es gestionar esta situación optimizando el portafolio de activos, como las 400.000 toneladas de minerales de oro y los stocks de cobre distribuidos en el país. Asimismo, seremos más eficientes en la administración de nuestra propiedad minera tanto para ponerla a disposición de pequeños y medianos mineros como para generar nuevos negocios que aporten a la sostenibilidad de la empresa.
— ¿Qué impacto tendrá la modernización de Paipote en la capacidad de procesamiento para la pequeña y mediana minería?
La modernización de la fundición Paipote es un proceso que aún debe cumplir varias etapas antes de que los productores de la Región de Atacama puedan disponer de capacidad instalada para fundir y refinar. Por ello, nuestro desafío en el corto plazo es lograr las mayores eficiencias en nuestras actuales plantas para ser competitivos.
— Para un trabajo colaborativo, ¿qué espera ENAMI de los sectores mineros para una mejor gestión?
Existe una hoja de ruta clara desde el Ministerio para demostrar que hay un Estado presente que apoya a la pequeña minería. Es una paradoja que, con precios históricos del cobre, tengamos menos mineros empadronados. ENAMI es un incentivo a la formalización, porque permite una actividad minera dentro de la regulación laboral y ambiental, y porque genera las condiciones para impulsarlos a su crecimiento y desarrollo. Pero no podemos hacerlo solos; necesitamos que el sector se comprometa con este proceso de modernización para hacer despegar su verdadero potencial.
— Por último, ¿cómo proyecta el trabajo con SONAMI en estas materias?
Mi política será de puertas abiertas con SONAMI y todas las asociaciones. Estuve presente en el preconsejo, asistí a la mesa del comité de mediana minería, y en todas mis visitas a terreno he sostenido reuniones con asociaciones mineras. También he leído con atención las propuestas de modernización del modelo de negocio de ENAMI elaboradas por SONAMI, y el documento del Comité de Pequeña Minería, con los temas urgentes que el sector requiere de ENAMI. Existen múltiples puntos de coincidencia, los pequeños mineros piden volver al centro del fomento, y ambos sabemos que con una ENAMI eficiente, la pequeña minería gana. Con un gobierno proinversión y un foco claro, estoy seguro que el futuro del sector será positivo.
