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octubre 29, 2026La seguridad ha sido y seguirá siendo una prioridad para la minería chilena. La industria ha avanzado en tecnología, estándares operacionales y sistemas de gestión preventiva, incorporando aprendizajes y herramientas para proteger a las personas. Sin embargo, las fatalidades que aún se registran nos plantean el desafío de seguir perfeccionando la forma en que abordamos los riesgos y de fortalecer el trabajo conjunto para prevenir posibles accidentes.
Según datos de Sernageomin, en 2025 fallecieron 20 trabajadores en faenas mineras, mientras que a octubre de 2026 se contabilizan 13 víctimas fatales. Estas cifras nos recuerdan que detrás de cada accidente hay personas, familias y compañeros de trabajo afectados. Por eso, junto con reconocer los avances de la industria, debemos mantener la seguridad en el centro de nuestras decisiones y traducir esa prioridad en mejoras permanentes en las operaciones.
Uno de los principales desafíos es aprovechar mejor la experiencia acumulada por la propia minería. Compartir aprendizajes de accidentes e incidentes, identificar riesgos recurrentes y extender las buenas prácticas puede contribuir a mejorar los controles y prevenir situaciones similares. A ello se suma la necesidad de seguir incorporando nuevas tecnologías, fortalecer la formación y promover liderazgos que integren la seguridad en cada etapa de la operación. La prevención requiere sistemas sólidos, pero también comunicación, experiencia y capacidad para actuar oportunamente frente a condiciones de riesgo.
Este esfuerzo debe involucrar las distintas realidades de la pequeña, mediana y gran minería. Las escalas y condiciones operacionales son diferentes, por lo que resulta importante promover herramientas y soluciones que respondan a las necesidades de cada segmento. El intercambio de conocimientos, la colaboración entre compañías y el acceso a apoyo técnico pueden ayudar a extender los avances en prevención a toda la actividad minera.
También necesitamos una institucionalidad pública con las capacidades necesarias para responder a los desafíos del sector. Fortalecer Sernageomin, tanto en sus recursos técnicos como en su capacidad de fiscalización y presencia territorial, es parte de esta tarea. Una supervisión especializada y oportuna, acompañada de una coordinación efectiva con la industria, contribuye a identificar riesgos y a mejorar las condiciones de seguridad. Este objetivo requiere una relación de trabajo constructiva entre las autoridades, las empresas y los trabajadores.
Desde SONAMI, promovemos el trabajo conjunto de la industria para fortalecer la prevención y avanzar hacia el objetivo de cero fatalidades. A través de nuestra Comisión de Seguridad, que sesiona mensualmente, impulsamos el diálogo entre los distintos actores del sector, el intercambio de experiencias y el análisis de los desafíos que enfrentamos en esta materia. Asimismo, nuestra participación en la Mesa por la Seguridad Minera convocada por el Gobierno refleja la importancia de articular esfuerzos entre la industria, los trabajadores y las autoridades para avanzar en acciones concretas, y fuimos parte de la elaboración de la Política de Seguridad y Salud en la Minería y del impulso de sus lineamientos a través del Programa Nacional de Seguridad y Salud en la Minería. El desafío ahora es traducir estos instrumentos en acciones concretas, fortaleciendo su aplicación en las faenas y consolidando conductas seguras y una cultura preventiva transversal, que involucre a todos los actores de la actividad minera, incluidos los trabajadores y mineros independientes.
El propósito es seguir construyendo una agenda común que permita compartir aprendizajes, fortalecer las prácticas preventivas y responder a las distintas realidades de la pequeña, mediana y gran minería.




